• España tiene unos tipos impositivos nominales que son relativamente altos
  • Sin embargo, los tipos implícitos (lo que se paga de verdad) son bajos
  • Las deducciones, bonificaciones, reducciones... distorsionan el sistema

España recauda menos por impuestos y cotizaciones sociales que la media de los países del euro. Esta brecha impide, probablemente, que el Estado de Bienestar español sea equiparable al de los grandes socios de la Eurozona y quede muy lejos del de países como Dinamarca o Suecia. Cerrar esta brecha es una opción que depende del modelo de país que elija la sociedad española a través de las urnas. Hay países que recaudan menos que España y funcionan bien (Irlanda o Australia, son algunos ejemplos) y otros que recaudan más (Francia o Dinamarca) y también presentan unos estándares de vida muy elevados. Si se opta por incrementar la recaudación para converger con Europa, la clave está en saber por qué España obtiene menos ingresos públicos que la media de la zona euro. A grandes rasgos la respuesta está en las deducciones fiscales, los tipos reducidos del IVA y la economía sumergida.

España ingresa por impuestos y cotizaciones sociales unos seis puntos menos de PIB que la media de la zona euro. Es cierto que es una brecha importante. De producirse una convergencia total, España recaudaría unos 74.000 millones de euros más al año, cantidad suficiente para cerrar el déficit estructural y acometer algunas inversiones importantes. Con estos datos surge el eterno debate entre los que defienden acometer una subida de impuestos, como es el caso del Gobierno actual, y los que prefieren mantener las presión fiscal en los niveles actuales o incluso reducirla.

Si se opta por converger con los países más avanzados de la zona euro sería adecuado estudiar en qué figuras tributarias está España recaudando menos y por qué. Los resultados a primera vista son sorprendentes, puesto que España presenta unos tipos impositivos marginales (el tipo más alto) que son de media más elevados que los de la zona euro, pero sin embargo la recaudación es inferior respecto al PIB en prácticamente todas las figuras tributarias. Según los datos de la Comisión Europea, los tipos impositivos en IVA, Sociedades, IRPF y contribuciones a la Seguridad Social por parte del empresario son más elevados que los tipos medios de la zona euro. Solo las cotizaciones sociales pagadas por el trabajador presentan un tipo menor en España que en la zona euro. ¿Cómo puede España recaudar menos si tiene unos tipos impositivos más altos?


 

La gran diferencia está en lo que se conoce como tipos implícitos, que calculan cuál es el tipo real que se está pagando. Mientras que los tipos oficiales o nominales no tienen en cuenta las bonificaciones, deducciones fiscales, diferentes tramos... los implícitos son ni más ni menos que el cociente entre los ingresos tributarios y las variables macroeconómicas que se aproximan sus bases imponibles. Por ejemplo, para averiguar el tipo de IRPF en las rentas del trabajo, por un lado se suman todos los salarios de los trabajadores (masa salarial) y por otro se coge todo lo que se ha recaudado de IRPF por esas rentas del trabajo, se divide lo recaudado entre esa masa salarial y el cociente es igual al tipo implícito, es decir, lo que se ha pagado de verdad por IRPF sobre el trabajo en esa economía. 

Por ejemplo, el tipo implícito sobre la imposición indirecta (aquí el IVA es la gran figura, pero también están los Impuestos Especiales, por ejemplo) en España es del 13,8%, frente al 16,8% de la media de la zona euro. España tiene un IVA general que está al 21%, pero la realidad es que la presión real que sienten los hogares es del 13,8%, en gran parte por la gran variedad de productos que están tasados a un IVA reducido (10%) y súperreducido (4%). Este es uno de los aspecto que el Banco de España pedía reformar en el último boletín anual que explicaba que la diferencia con la zona euro se debe "al mayor porcentaje de bienes de consumo tasados al tipo reducido o superreducido".


 

Por otro lado, se observa también una diferencia importante en la parte del IRPF que grava a los salarios (no la base del ahorro), donde el tipo impositivo implícito en España es del 11,26% (el tipo nominal marginal supera el 42%) frente al 12,07% de la media de la zona euro. Este tipo implícito inferior, que reduce la recaudación respecto a Europa, se puede deber a unos tramos relativamente inferiores en los escalones que siguen al tipo marginal (el más elevado) y, sobre todo, a las deducciones. El mismo informe del BdE advertía de que "un elemento distintivo de la fiscalidad españoles susceptible de reconsideración es el elevado nivel de beneficios fiscales. Estos beneficios, derivados de la presencia de numerosas exenciones, deducciones y tipos especiales reducidos, generan con frecuencia pérdidas importantes de recaudación y distorsionan la eficiencia y la equidad del sistema impositivo", rezaba el informe.

Un sistema muy mejorable 

España tiene unos tipos impositivos nominales u oficiales altos en las dos figuras tributarias más importantes en cuanto a recaudación. Esto a primera vista pueden desincentivar la inversión o la atracción de capital humano cualificado, cuando la realidad es que al final se paga un tipo real inferior que la media europea, lo que no tiene demasiado sentido, sobre todo cuando se ha puesto de manifiesto que muchas de las exenciones y deducciones no crean los incentivos esperados, ni cumplen con los objetivos para los que fueron diseñados. 

El resto de impuestos, aunque de menor importancia, también presentan algunas diferencias respecto a la zona euro. En cuanto a las contribuciones a la Seguridad Social que paga el empresario se puede ver que España recauda más gracias a que el tipo impositivo nominal, y en este caso también el implícito, son superiores a la media de los socios del euro. Sin embargo, las contribuciones que paga el empleado generan otra brecha importante con Europa, de más de 2 puntos de PIB.

En cuanto al controvertido Impuesto de Sociedades se puede ver que España tiene un tipo nominal del 25%, más alto que la media, pero el implícito cae al 15,7%, levemente por debajo de Europa. No obstante, la diferencia de recaudación es de solo 0,2 puntos de PIB. La Comisión Europea también publica el tipo impositivo implícito que se paga por las rentas del capital totales (Sociedades, intereses, dividendos, alquileres...), en este caso España tasa al capital con mayor intensidad que Europa, pese a estar por debajo en Sociedades.

Rediseñar el sistema tributario 

Para lograr una mayor recaudación no parece que sea necesario subir los impuestos, simplemente valdría con rediseñar el sistema tributario y recortar la maraña de deducciones que reducen sobremanera el tipo impositivo real que se paga. En este sentido se han manifestado recientemente los expertos de Fedea que piden precisamente reducir los beneficios fiscales y revisar los tipos reducidos.

De una forma más concreta, estos expertos señalan en un informe reciente que "la recomendación de ensanchamiento de las bases es aplicable tanto al IRPF como al IVA y el Impuesto sobre Sociedades, cuyos beneficios fiscales están siendo objeto de evaluación por la AIReF. El rediseño del sistema fiscal debería contemplar un escrutinio exhaustivo, basado estrictamente en criterios de efectividad, eficiencia y equidad, de todos los elementos de la estructura de cada figura que supongan una diferenciación en el gravamen efectivo (exenciones, reducciones, deducciones, bonificaciones, tipos reducidos, etc.). La eliminación de algunos de estos beneficios podría generar un volumen importante de ingresos, además de contribuir a reducir las ineficiencias asociadas a esos impuestos".

La economía sumergida en España 

Por último, otra explicación habitual a la menor recaudación relativa de España procede del mayor peso de la economía sumergida. Uno de los últimos datos disponibles que intenta calcular el tamaño de la economía informal se presentó en 2019 en un informe del Fondo Monetario Internacional que la cifra en cerca del 20% del PIB nacional. 

Si toda esa economía aflorara, la recaudación podría incrementarse en aproximadamente unos 6 puntos del PIB, justo la brecha que separa a España de la zona euro. Sin embargo resulta prácticamente imposible acabar por completo con la economía informal, aunque es cierto que España tiene gran margen de mejora respecto a los países de la zona euro y más aún si se compara con los nórdicos. Por ello, si el objetivo es converger en recaudación con la zona euro la 'receta' de los expertos sería recomendable reducir la maraña de exenciones, beneficios fiscales... reducir los bienes tasados a tipos reducidos y mejorar la lucha contra la economía sumergida.

Fuente: elEconomista.es

Autor: Vicente Nieves

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