Las empresas fundadas por emprendedores se enfocan especialmente hacia objetivos a medio o largo plazo. Pero, en ocasiones, olvidan las estrategias para preparar y defender la esencia de su innovación.

Las start up de nueva creación tienen que hacer frente a multitud de asuntos antes de arrancar. Uno esencial es buscar su estrategia de negocio y encontrar el mejor sistema para rentabilizar la inversión realizada en innovación, así como en propiedad intelectual e industrial (PI).

En esta misma línea, habrá que resolver es si el target de la nueva empresa será nacional o internacional, puesto que los organismos para preservar los derechos serán diferentes, aunque existen diversos tratados y fórmulas para proteger la innovación en más de un territorio. 

Entre los asuntos más relevantes a tener en cuenta, las start up deberán valorar cómo actuar con su marca, la denominación social, los secretos empresariales, los diseños industriales y las patentes, así como los dominios de Internet o la protección de datos. 

La marca

La marca es, sin lugar a dudas, uno de los activos intangibles más importantes. Eugenio Rodríguez, socio de Lean Abogados, explicaque "la Ley de Marcas no obliga a registrar los signos distintivos con los que una empresa se identifica en el mercado, pero sólo el registro marcario concede a su titular el derecho a utilizarlos con carácter exclusivo, esto es, con la facultad de prohibir a terceros su utilización para productos o servicios similares o idénticos".

De la misma opinión es Dina Chaves, directora corporativa de consultoría de ClarkeModet, que insiste en que siempre "es fundamental ser titular de aquellos signos que nos permiten ser identificados con los clientes y conectar con ellos, reflejar nuestros valores y diferenciarnos en el mercado. La marca es también un activo intangible con valor patrimonial en sí mismo que, en un momento dado, puede ser cedida, dada en garantía o utilizarse para constituir una hipoteca mobiliaria.  Por ello debemos ver el registro de las marcas que se generen en el entorno del proyecto no sólo como una necesidad para evitar conflictos futuros con terceros o para deferendernos frente a quienes traten de aprovecharse de nuestra reputación en el mercado, sino como la generación de un activo con valor patrimonial". 

La nueva ley nacional permite, además, registrar una gran variedad de signos más allá del tradicional logotipo o denominación, incluyendo sonidos, movimientos, patrones y hasta colores. 

Registro 

Cualquiera puede solicitar una marca o nombre comercial de forma física u online en la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) -si nos centramos en el entorno nacional-, previo pago de una tasa de 125 euros por la primera clase y de 81 euros por las siguientes. 

La duración de este registro es de 10 años y puede renovarse de manera indefinida realizando el pago de las tasas correspondientes. Mediante esta inscripción, la start up podrá solicitar el auxilio de los tribunales españoles si un tercero pretendiera utilizar indebidamente el signo registrado. 

Denominación social

La denominación social es el nombre con el que una sociedad es apuntada en el Registro Mercantil. "Aunque no puede inscribirse como tal una denominación previamente registrada, eso no significa que nos conceda un derecho exclusivo a utilizar la denominación social para distinguir en el mercado nuestra empresa, o nuestros productos o servicios", afirma Rodríguez. 

De hecho, el letrado insiste en que si la denominación social coincide con una marca previamente registrada, su titular podrá emprender acciones legales para que la Justicia declare la nulidad de la denominación social. "Por ello es fundamental consultar en la OEPM si el nombre que se pretende dar a la empresa consta registrado como marca". 

Secreto empresarial

Los secretos empresariales son, para la mayoría de las start up, los activos intangibles más valiosos y en los que a menudo basan su negocio. Por esa razón, el titular de esta información deberá adoptar todas las medidas de seguridad necesarias para protegerlo. 

"Al contrario que con otros derechos, el secreto empresarial no es una figura que pueda registrarse formalmente ante una autoridad, por lo que es necesario que sea la propia organización la que establezca una política de seguridad en el tratamiento de información secreta y quien defina los procedimientos para identificarla y mantenerla en el plano de la confidencialidad", apunta Chaves. 

Patentes

Si el negocio central de la compañía son los procesos o productos, en muchos casos la mejor modalidad de protección de PI serán las patentes y modelos de utilidad. 

La experta de ClarkeModet, cree que este registro "concede un derecho exclusivo que se da sobre una invención, y que proporciona una nueva forma de hacer algo, o es una nueva solución técnica para un problema. Una vez logrado tiene una duración de 20 años, si el titular abona durante dicho tiempo las tasas asociadas a su mantenimiento". 

La fórmula que mayor rentabilidad concede a la innovación una vez patentada es la autorización del uso de la tecnología a través de licencias (exclusivas o no exclusivas). También se puede vender, y en ese caso el titular concede todos los derechos de propiedad o explotación a cambio del pago de una cantidad fija. 

Actividad online

Un porcentaje muy elevado desarrolla su actividad en Internet. En este ámbito, señala Álvaro Ramos, experto en nuevas tecnologías y protección de datos de ClarkeModet, la parte jurídica y contractual tiene un peso aún mayor del que ya tiene en el negocio tradicional offline. "Por ello, es esencial que las start up establezcan relaciones contractuales con todos los agentes que intervengan en su modelo de negocio". 

Esta misma línea, prosigue Ramos, la compañía tendrá que tener en cuenta la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información que exige el cumplimiento de varios requisitos por el hecho de contar con un negocio en Internet, por ejemplo, incluir determinada información en el aviso legal o contar con unas condiciones generales de contratación. 

Dominio de internet 

Tan importante como proteger la marca es preservar el nombre de dominio, ya que es la puerta de entrada de los clientes, y su registro debe cuidarse especialmente. 

Chavescreecque"no basta con lanzarse a registrar el dominio de nuestra marca para una extensión, como podría ser la '.es', sino que también habrá que tener en cuenta otras extensiones de dominio que puedan resultar de interés en función de nuestros planes de internacionalización, pero también sobre la base de la propia naturaleza del negocio. Por ejemplo, existen extensiones de dominio como la '.app', que ayudan a mejorar el posicionamiento dentro de las tiendas de aplicaciones móviles". 

Eugenio Rodríguez insiste en que "sólo teniendo registrado el dominio como marca, la start up podrá impedir que terceros utilicen direcciones web similares. Además, la zona geográfica en la que esté registrado determinará igualmente el grado de protección del dominio de Internet". 

Protección de datos

La protección de datos es, quizá, uno de los aspectos legales más peliagudos. Ramos asegura que "la clave es que la start up tenga claro cómo debe de cumplir el deber de información al titular de los datos y cuál será la base legitimadora en la que el tratamiento de dichos datos debe de apoyarse". Añade que "el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), exige además otros requisitos, como que el tratamiento de datos puede rquerir o no la figura del Delegado de Protección de Datos o que debe contar con una evaluación de impacto sobre los datos. Todo esto dependerá no sólo del volumen de información que maneje la compañía, sino de la naturaleza de dichos datos".

Fuente: expansión.com

Autor: Víctor Moreno

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