Lo local y lo cercano no debe chocar con lo global. Es posible acentuar ofertas locales con aperturas globales. Las nuevas interrelaciones generadas por las medidas de la pandemia del Covid-19 han abierto oportunidades para nuevas ofertas. A su vez, este elemento concilia con la gran apuesta para la sostenibilidad que promueve la Unión Europea.

El Covid-19, definitivamente, ha acentuado la aparición de nuevas interrelaciones. La distancia obligada ha generado nuevas ofertas para paliarla. Algunas de estas están para quedarse. De hecho, esta nueva tipología de servicios y productos se agrupan ya en el término 'Economía de bajo contacto' ('Low Touch Economy').

Efectivamente, la gente del Board of Innovation han acuñado con ese nombre los nuevos productos y servicios que han aparecido a partir de nuevas necesidades generadas por la pandemia o de sectores que se han visto realmente afectados y que son susceptibles de entrar en una economía de bajo contacto.

De este modo, han especificado diez ámbitos en los que aparecen nuevas ofertas. Algunos de ellos son los efectos psicológicos, de higiene, de movilidad, de nuevos conflictos, de distribución a domicilio o de teletrabajo.

En el caso psicológico, la creciente ansiedad ante el desconocimiento de lo que ocurrirá y por la convivencia con pocos espacios de libertad incide en un aumento de servicios terapéuticos en remoto y de espacios de interconexión en plataformas de redes sociales.

En cuanto a la higiene, la falta de confianza ante productos y personas por potenciales contagios ha aumentado el rediseño de packagings así como, sobre todo, los sistemas de comunicación y transacción libre de contacto.

Este último ámbito implica las tecnologías de contacto-menor ('touchless'). En el sector sanitario están acentuando mucho su desarrollo. Incluyen también aspectos vinculados con el registro de datos de pacientes por la voz mediante inteligencia artificial capaz de convertirlos en registros estandarizados.

En cuanto a la movilidad, la baja movilidad global acentúa el turismo local, y la capacidad de viajes cortos combinados con el trabajo en remoto mientras se viaja. También se buscan espacios de visita con pocas aglomeraciones. El turismo rural, como se ha indicado en previsiones recientes, es un ámbito que aumenta.

Sobre la distribución a domicilio y el teletrabajo, la reducción de desplazamientos ha hecho que aumenten servicios que permitan esos dos elementos.

Estos aspectos de la economía de bajo contacto acentúan la protección del medio ambiente. De hecho, está perfectamente vinculado con la nueva estrategia de sostenibilidad de la Unión Europea. La nueva Comisión Europea prioriza la aplicación del Pacto Verde Europeo. Este programa debe incidir en una economía que potencie la sostenibilidad y la lucha contra el cambio climático.

De hecho, Europa quiere ser la líder mundial en sostenibilidad, con la promoción de una ambiciosa agenda económica, industrial, ecológica y social. Se quiere conseguir que Europa sea el primer continente climáticamente neutro, sin emisiones de gases contaminantes.

Las nuevas interrelaciones entre las personas, con un acento en lo local sin olvidar la globalidad, dan cuenta de la importancia de la sostenibilidad. En este sentido, Europa ha iniciado un camino que, ahora, en la situación actual, concuerda de forma efectiva

Fuente: Boletin CEDE

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