La Comisión Europea defina las noticias falsas o fake news como aquellas informaciones demostrablemente falsas o incorrectas elaboradas, presentadas y difundidas "para obtener una ganancia económica, para engañar de manera maliciosa al público o para causar un daño”. Es decir, los bulos de este tipo que afectan a una empresa, no surgen por accidente. Detrás de ellas hay siempre un interés, generalmente económico, que busca perjudicar a la empresa en beneficio del creador de la paparrucha (término mucho más sonoro y descriptivo, recomendado por la RAE para estos casos).
Por ello las organizaciones deben estar preparadas para afrontarlas, monitorizando su generación y disponiendo de un plan de respuesta que permita paliar sus efectos.









