Nadie puede negar a día de hoy, que una de las consecuencias económicas manifestadas con ocasión de la crisis sanitaria es la falta de liquidez. Lamentablemente, no descubro nada si le digo que muchos de sus clientes dejarán de pagarle y que detrás de cada impago hay un porcentaje de IVA, una declaración y un ingreso en la Agencia Tributaria del impuesto. Se trata de un importe que, indefectiblemente tendrá que anticipar con independencia de que finalmente el cliente responda, o no.
Siguiendo el principio de devengo, los impagos generan un doble obstáculo, no solo no cobramos un servicio, sino que además se repercute un IVA que deberemos rescatar.









