Los mercados se caracterizan por describir entornos altamente concurrentes. A cualquier nicho o segmento que dirijamos nuestra oferta, la sensación de que alguien llegó antes y/o en mejores condiciones, nos saluda con una bofetada que invita a revisar en profundidad nuestro plan inicial. A veces, incluso, en cuestiones tan elementales como advertir la presencia de competidores cuya existencia desconocíamos, o ignorar el poder que estos tienen de afectar nuestros intereses. El desconcierto producido cuando algo no sale como esperamos, no es exclusivo de las fases incipientes en el desarrollo del proyecto. Frecuentemente, se presenta cuando sentimos que vamos a velocidad de crucero y de manera repentina, nuestro particular cisne negro nos sitúa en una realidad que genera conflicto. Un inconveniente que, por su manifestación sintomática, aparenta similares efectos a los que en psicología se conoce como disonancia cognitiva.