Pues un poco por sorpresa y a mitad de legislatura tenemos un nuevo gobierno. Esta situación, sin precedentes en el sistema político nacido en 1978, plantea múltiples incógnitas sobre cómo funcionará el sistema institucional del país con un gobierno no apoyado por una mayoría parlamentaria, pero con intención de avanzar en unas cuantas cuestiones.
En todo caso, puede ser un escenario interesante para lo que parece un futuro en el que los partidos estarán de una manera u otra, obligados a entenderse para hacer funcionar el legislativo.








